viernes 27 de enero de 2012

El juicio contra Camps, un fraude...intervino dios.


El juicio contra Camps, un fraude...

intervino dios.



Durante todo el proceso ha sido amonestado reiteradas veces por el Presidente del Tribunal porque sin dejar  de esbozar esa sonrisa bobalicona y cínica, parecía experimentar el mismo placer, escuchando las sonrojantes y bochornosas grabaciones entre él y su mujer con esa pandilla de mafiosos, que cuando, en el aseo cotidiano permanece sentado en su taza íntima evacuando los excrementos que acarician su delicado esfínter.




Llegado el momento, el jurado leyó el veredicto que era un calco de los 21 puntos de la tesis de la defensa. La sala estalló en una protesta unánime y el Presidente ordenó, por la fuerza, abandonar el recinto al pueblo soberano.




El beato Camps, cariñoso y agradecido con su jefe, envió un beso al cielo y susurró:
Gracias, dios mío.




Es evidente que el juicio no fue limpio porque con la ayuda inestimable de dios es imposible condenar a nadie. ¿Cómo lo hizo? Es público y notorio que “amiguitos del alma, te quiero un “güevo”, no solamente era el Bigotes (¡lo feo que es el tío!) con el que se mostraba tan empalagoso, también algunos jueces, que no se escondieron por divulgar a los cuatro vientos su cariño por el Poco Honorable Ex President. Es más, el que presidía el tribunal remitió al jurado varias docenas de preguntas que debían contestar para poder dictar con “justicia” el veredicto. Y así lo hicieron. Hemos tenido acceso (no podemos revelar nuestras fuentes) a varias de estas preguntas:




-¿No es menos cierto que el acusado tiene un carácter dulce, cariñoso, almibarado…con sus conciudadanos?

-¿Su carácter bondadoso no le permite desconfiar de nadie y por eso no pedía ninguna factura?

-¿No es menos cierto que ha sufrido un acoso brutal de sus enemigos políticos envidiosos por sus muchos éxitos?

-Es evidente que si le condenamos cometemos pecado mortal. ¿O no?

Esta fue la pregunta definitiva, por la que el jurado dictaminó el veredicto de NO CULPABILIDAD.




¿Qué por qué  cinco votos a favor y cuatro en contra?


Dos eran ateos

y los otros dos agnósticos.





Ultima hora: De fuentes muy fidedignas hemos sabido que el hecho de que todos los mafiosos y corruptos permanezcan en libertad viendo las triquiñuelas del yerno del Rey y su Alteza conyugue paseándose con total impunidad, ha aumentado su autoestima y el beato Camps ya le ha pedido al Bigotes que le consiga la Embajada  del Vaticano, donde tiene tan buen cartel.

¡No problem! El Bigotes entusiasmado le augura un brillante porvenir estrenando un traje diario y al Costa que podrá comer caviar (el de mejor calidad que puede encontrarse en el mercado es el iraní, de tres especies procedentes del Mar Caspio.) Mientras se frotaba las manos repetía sin cesar: ¡Ahí sí que hay negocio! ¡Ahí sí que hay negocio!...


Alabado sea dios.