El juicio contra Camps, un fraude...
intervino dios.
Durante todo el proceso ha sido amonestado
reiteradas veces por el Presidente del Tribunal porque sin dejar de esbozar esa sonrisa bobalicona y cínica,
parecía experimentar el mismo placer, escuchando las sonrojantes y bochornosas
grabaciones entre él y su mujer con esa pandilla de mafiosos, que cuando, en el
aseo cotidiano permanece sentado en su taza íntima evacuando los excrementos que
acarician su delicado esfínter.
Llegado el momento, el jurado leyó el veredicto que
era un calco de los 21 puntos de la tesis de la defensa. La sala estalló en una
protesta unánime y el Presidente ordenó, por la fuerza, abandonar el recinto al
pueblo soberano.
El beato Camps, cariñoso y agradecido con su jefe,
envió un beso al cielo y susurró:
Gracias, dios mío.
Es evidente que el juicio no fue limpio porque con
la ayuda inestimable de dios es imposible condenar a nadie. ¿Cómo lo hizo? Es
público y notorio que “amiguitos del alma, te quiero un “güevo”, no solamente
era el Bigotes (¡lo feo que es el tío!) con el que se mostraba tan empalagoso,
también algunos jueces, que no se escondieron por divulgar a los cuatro vientos
su cariño por el Poco Honorable Ex President. Es más, el que presidía el
tribunal remitió al jurado varias docenas de preguntas que debían contestar
para poder dictar con “justicia” el veredicto. Y así lo hicieron. Hemos tenido
acceso (no podemos revelar nuestras fuentes) a varias de estas preguntas:
-¿No es menos cierto que el acusado tiene un
carácter dulce, cariñoso, almibarado…con sus conciudadanos?
-¿Su carácter bondadoso no le permite desconfiar de
nadie y por eso no pedía ninguna factura?
-¿No es menos cierto que ha sufrido un acoso brutal
de sus enemigos políticos envidiosos por sus muchos éxitos?
-Es evidente que si le condenamos cometemos pecado
mortal. ¿O no?
Esta fue la pregunta definitiva, por la que el
jurado dictaminó el veredicto de NO CULPABILIDAD.
¿Qué por qué cinco
votos a favor y cuatro en contra?
Dos eran ateos
y los otros dos agnósticos.
Ultima hora: De fuentes muy fidedignas hemos sabido
que el hecho de que todos los mafiosos y corruptos permanezcan en libertad
viendo las triquiñuelas del yerno del Rey y su Alteza conyugue paseándose con
total impunidad, ha aumentado su autoestima y el beato Camps ya le ha pedido al
Bigotes que le consiga la Embajada del
Vaticano, donde tiene tan buen cartel.
¡No problem! El Bigotes entusiasmado le augura un
brillante porvenir estrenando un traje diario y al Costa que podrá comer caviar
(el de mejor calidad que puede encontrarse en
el mercado es el iraní, de tres
especies procedentes del Mar Caspio.)
Mientras se frotaba las manos repetía sin cesar: ¡Ahí sí que hay negocio! ¡Ahí
sí que hay negocio!...
Alabado sea dios.








0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada